jueves, 10 de mayo de 2012

En alguna vereda de la ciudad



Mi explicación recae en el charco

Profundo

Lacerando las huellas de la emoción humana

Teñido en un remolino de recuerdos

Me miras y se me cae el mundo

En frente está la mesa y la taza de café esperando

Un "buenos días" que ilumina mis días

Bastará para pensar que es un juego de crímenes

Precedido por el villano: Tú,

Tú que posees la capacidad de hacerme temblar

Risas, risas. Cuales niños exaltados.

Callas

Besas

Miras

Suspiras

Y vuelves a voltear la cabeza reconcomido

Tus manos miran sobre mi rostro

Envuelto en sollozo

No hay más que hablar

No hay más que decir

Las palabras sobran

La ropa sobra

Las caricias sobran

El llanto sobra

Las miradas sobran

Los besos sobran

Tu fragilidad sobra

Mi inocencia sobra

Por lo tanto, te vas...

Hasta que nos volvamos a encontrar,

Sólo por casualidad planificada

En alguna vereda de la ciudad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario