Amor en el infierno con almas hambrientas
Y mentes escurridizas
Belcebú de sonrisas que atraviesan entrañas
Voces que gritan
Y otras que susurran
Sed que se atora,
se retuerce,
se ahoga.
Amagos de ti en la brisa de verano
Insaciable mantra,
Principio de destrucción
y
de muerte
La luna clama p i
e d a d
Y atrapa la seducción
en la noche blanca
Presagio de estragos
Que atraviesan paredes,
Escalofrío emocional
Que llueve en el abdomen,
Y vil roce
Que hierve la sangre
Rumbo a lamer las heridas
De la cólera.
Baila al son de los míseros
Impregnados de infortunio,
persiguiendo
la certidumbre,
devorando la piel del porvenir
Calcina el cristal de la mirada perversa,
tímida,
prófuga.
Y llama al desdichado a seguir siendo infeliz.
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