martes, 28 de agosto de 2012
Noche de cuarto y hotel
Me senté sobre la cama desordenada, desarreglada acomodé mi cabello intentando peinarlo con mis manos torpes, revolqué mi cartera hasta conseguir una caja de cigarros, tomé uno y le di rosca al yesquero, dándole sólo dos jalones de humo terminé presionando el cigarro fuertemente contra el cenicero. Te observé dormir por unos instantes tienes el sueño profundo, pensé acaricié tu cabeza enlazando tus cabellos con mis dedos, me levanté de golpe y entré al baño, abrí la regadera con agua caliente, casi hirviendo me despojé de la ropa y tomé una ducha, en ese momento no pensé en nada mi mente quedó totalmente vacía como la de un recién nacido. Cerré la llave y volvieron otra vez las lucubraciones, cogí la ropa regada del piso y con ella me vestí sin prejuicios, como tú y yo. Me pinté los labios color carmesí, pasé el labial dos veces por encima de ellos haciendo énfasis en el surco quizás así lucirían más atractivos. Te vi tan callado como ausente que no quise molestar, salí por la puerta intentando escapar de aquella noche de cuarto y hotel.
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